El panorama político de la energía solar en Estados Unidos experimenta cambios significativos que, lejos de frenar el desarrollo del sector, podrían impulsar la fabricación nacional. Así lo sostiene Hasan Nazar, responsable de políticas en Crux, en declaraciones exclusivas a PV-Tech, donde afirma que «especialmente en el lado de la oferta, hay muchas buenas noticias aquí».
Esta valoración contrasta con la incertidumbre que ha acompañado a muchas de las iniciativas de la administración Trump, especialmente tras la introducción de la One Big, Beautiful Bill Act (OBBBA) y los recientes aranceles sobre importaciones de polisilicio bajo la Sección 232.
El crédito fiscal 45X permanece intacto
Uno de los aspectos más destacados que subraya Nazar es que la OBBBA no eliminó el crédito fiscal 45X para fabricación avanzada, un incentivo clave para productores de componentes fotovoltaicos en suelo estadounidense. «Es importante señalar que la OBBBA no acabó con el crédito de fabricación avanzada 45X», explica Nazar, quien añade que los créditos tecnológicamente neutrales recortados eran ayudas al despliegue para consumidores finales, no para fabricantes.
El crédito 45X mantiene su calendario original, con fecha de eliminación progresiva en 2032, aunque incorpora nuevas condiciones relacionadas con la demostración de que las cadenas de suministro no están vinculadas a entidades controladas mayoritariamente por China. Según Nazar, este marco político representa «una importante validación del enfoque del lado de la producción» y cuenta con un consenso bipartidista emergente en torno a la necesidad de fabricar más bienes energéticos en territorio estadounidense.
Éxito en la fabricación de módulos solares
Las políticas implementadas han demostrado ser especialmente efectivas en las etapas finales de la cadena de fabricación. La capacidad de producción de módulos en EE. UU. ha pasado de 8 GW antes de la Inflation Reduction Act (IRA) a alrededor de 65 GW anuales en 2025, lo que Nazar describe como «un éxito masivo… un aumento del 700% en unos tres años».
Este crecimiento es notable teniendo en cuenta que, en 2025, Estados Unidos añadió 43 GW de capacidad solar fotovoltaica a su red eléctrica, lo que significa que la producción nacional de módulos supera ya la demanda interna. «Es una historia estratégico-industrial notable», afirma el experto, según recoge PV-Tech.
La fabricación aguas arriba se impulsa por la demanda
Aunque Estados Unidos ha sido menos eficaz en desarrollar capacidad de fabricación de componentes aguas arriba como células, lingotes y obleas—con una capacidad anual de células de apenas 11 GW según PV Tech Research—, Nazar se muestra optimista. Argumenta que un entorno político que favorece la fabricación de módulos «crea más demanda aguas arriba».
El responsable de políticas menciona proyectos como la planta de producción de células de 3,3 GW de QCells en Georgia y la instalación de 2,1 GW de T1 Energy en Texas como ejemplos de inversiones que «no se habrían catalizado» sin un marco político que incentiva a los fabricantes nacionales a abastecerse localmente. Estas iniciativas guardan cierta similitud con la tendencia al crecimiento del almacenamiento energético en el sector residencial, donde la integración vertical también cobra relevancia.
Mecanismos de mercado y alianzas estratégicas
Nazar destaca la importancia de mecanismos de mercado eficaces, como la transferibilidad de créditos fiscales, que según cifras de Crux alcanzaron los 63.000 millones de dólares en 2025, un 27% más que el año anterior. «La transferibilidad ha sido una palanca clave para hacer que la monetización de créditos fiscales sea más eficiente y líquida», señala.
Respecto a los aranceles de la Sección 232, el experto indica que, aunque encarecen la adquisición de polisilicio extranjero a corto plazo, podrían incentivar a los compradores a buscar suministro nacional, justo cuando empresas como Corning y Wacker han ampliado su capacidad de producción en el país.
En cuanto al papel de empresas extranjeras, Nazar subraya que el objetivo de estas políticas no es excluir a los aliados, sino romper el control chino sobre la cadena de suministro. Cita a QCells (coreana) y Toyo (japonesa) como ejemplos de compañías cuya presencia manufacturera en Estados Unidos forma parte de una estrategia de friend-shoring o deslocalización amistosa. «No es solo una cuestión de relocalización estratégica, sino de relocalización estratégica entre aliados», concluye.
Fuente: PV-Tech · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Crux Solar con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
