Amazon ha confirmado que está financiando la construcción de una planta eléctrica de gas natural en el condado de Pecos, oeste de Texas, vinculada a un gigantesco centro de datos de inteligencia artificial. La instalación, conocida como GW Ranch, ha recibido permiso de las autoridades estatales para emitir hasta 33 millones de toneladas de CO2 al año, según datos de Cleanview, empresa especializada en el seguimiento de infraestructuras energéticas para centros de datos.
La cifra supone más del doble de las emisiones de la central de carbón James H. Miller Jr. en Alabama, considerada hasta ahora la planta más contaminante del país con unos 16 millones de toneladas anuales. Aunque las instalaciones rara vez alcanzan el máximo permitido, el límite autorizado en Texas contrasta con las restricciones más estrictas aplicadas tradicionalmente a las centrales térmicas de carbón.
Generación dedicada para evitar cuellos de botella en la red
La planta utilizará 35 turbinas de gas natural para generar hasta 7,65 GW destinados exclusivamente al centro de datos de Amazon. La instalación operará fuera de la red eléctrica general de Texas, una decisión que según la portavoz de la compañía, Margaret Callahan, evitará presionar los precios eléctricos para los hogares tejanos. Callahan añadió que Amazon también estudia incorporar energía solar y almacenamiento en baterías en el emplazamiento, aunque no especificó plazos ni capacidades.
Este modelo de generación dedicada responde a la estrategia adoptada por varios operadores tecnológicos para esquivar los años de retrasos en la conexión con las redes tradicionales. Los centros de datos apuestan por soluciones de generación propia para acelerar su despliegue, y el gas natural se ha convertido en la opción más rápida de construir frente a las renovables, que requieren mayor superficie y sistemas de respaldo.
Tensión entre compromisos climáticos y demanda de IA
El proyecto pone en evidencia las dificultades de Amazon para cumplir su promesa de eliminar prácticamente sus emisiones para 2040, compromiso asumido a través de Climate Pledge, iniciativa voluntaria que la propia empresa cofundó en 2019. Las emisiones de la compañía han aumentado cada año desde entonces, y la propia Amazon ha reconocido públicamente que el auge de los centros de datos de inteligencia artificial complica alcanzar esos objetivos climáticos.
«El mundo se ve diferente ahora a cuando cofundamos el Climate Pledge», declaró Callahan, aunque insistió en que «nuestro compromiso no ha cambiado». La portavoz no reveló cuánto pagó Amazon por el terreno ni ofreció detalles sobre las inversiones previstas en renovables complementarias.
Contexto regulatorio favorable bajo la administración Trump
La administración Trump ha respaldado activamente este tipo de infraestructuras bajo su política de «dominancia energética», favoreciendo el petróleo, el gas y el carbón frente a las renovables, e impulsando normas para agilizar la construcción de centros de datos. Michael Thomas, fundador de Cleanview, advirtió de que esta planta «podría ser un anticipo de lo que está por venir», ya que hasta este año Amazon alimentaba sus centros de datos con electricidad de la red convencional.
Organizaciones ecologistas como Public Citizen han alertado de que el proyecto tendrá un impacto considerable tanto en la calidad del aire local como en la salud pública, dado que las plantas de gas también emiten contaminantes asociados a enfermedades cardíacas y respiratorias. Las utilities redefinen fiabilidad y resiliencia ante una demanda creciente que replantea el equilibrio entre capacidad, seguridad de suministro y compromisos ambientales.
La noticia fue revelada inicialmente por The New York Times y confirmada por Amazon el viernes pasado, según informa El Periódico de la Energía.
Fuente: El Periódico de la Energía · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Crux Solar con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
