La producción solar fotovoltaica jugó un papel fundamental en la estabilidad de la red eléctrica europea durante las olas de calor de junio y julio de 2026, según un nuevo informe del think tank energético Ember publicado por Renewable Energy World. El análisis se centra en cuatro países —Francia, España, Italia y Hungría— y examina cómo las temperaturas extremas afectaron a la demanda, la generación y los precios de la electricidad.
Aumento de la demanda y caída de otras fuentes
Durante las olas de calor que comenzaron a finales de junio, la demanda eléctrica diaria se disparó hasta un 28% en Italia, un 23% en Hungría, un 14% en Francia y un 13% en España, en comparación con la semana previa al episodio (13-19 de junio), cuando las temperaturas se situaban en niveles estacionales normales. El incremento se debió principalmente al uso intensivo de sistemas de aire acondicionado.
Sin embargo, las altas temperaturas también afectaron negativamente a otras fuentes de generación eléctrica. La producción hidroeléctrica europea alcanzó su nivel más bajo en al menos una década durante mayo, junio y julio, según Ember. Además, en Hungría y Rumanía, los niveles históricamente bajos del Danubio redujeron drásticamente la producción de sus únicas centrales nucleares, que normalmente aportan el 40% y el 15% de la electricidad de cada país, respectivamente. El informe advierte que podrían ser necesarios cierres completos si los niveles de agua no se recuperan.
La solar cubrió el hueco durante las horas de luz
Europa experimentó una producción solar récord coincidiendo con el aumento de temperaturas. La generación fotovoltaica fue hasta un 17% superior en los días de ola de calor en comparación con otros días de junio y julio, lo que ayudó a estabilizar la red y mitigar las interrupciones de otras fuentes. No obstante, la escasez de suministro y los precios elevados se concentraron en las primeras horas de la tarde y noche, cuando la solar ya no estaba disponible.
Los precios de la electricidad en las primeras horas de la tarde alcanzaron en algunos mercados sus niveles más altos desde la crisis del gas de 2022. Chris Rosslowe, analista senior de energía en Ember, señaló: «La solar ya está haciendo un gran trabajo durante las olas de calor, pero el verdadero desafío comienza después del atardecer».
Almacenamiento, clave para la flexibilidad
Ember destaca que el almacenamiento en baterías es uno de los caminos más claros hacia un sistema eléctrico más resiliente durante los meses cálidos. Según el informe, el almacenamiento puede trasladar la electricidad solar de bajo coste a la tarde-noche, cuando la demanda de refrigeración sigue siendo alta y la red depende más de la generación térmica cara.
El hecho de que la mayor generación solar ayudara a limitar los aumentos de precios durante el día, pero no en las primeras horas de la noche, evidencia una falta de flexibilidad en el sistema. Además del almacenamiento en baterías, Ember menciona la respuesta de la demanda y los interconectores entre países como fuentes adicionales de flexibilidad necesarias para optimizar el uso de la energía renovable y reducir la dependencia de la generación térmica.
El informe de Ember subraya que, mientras Europa avanza hacia una mayor penetración de renovables, la integración de soluciones de almacenamiento será esencial para garantizar la seguridad del suministro durante eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.
Fuente: Renewable Energy World · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Crux Solar con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
