SB Energy, filial del conglomerado japonés SoftBank, ha dado un giro radical a su modelo de negocio en los últimos dos años. Lo que comenzó como una desarrolladora de parques solares y sistemas de almacenamiento en Texas y California se ha transformado en el constructor y operador de la infraestructura física que alimenta los mayores centros de datos de inteligencia artificial del mundo, según informa El Periódico de la Energía.
La compañía prepara su salida a bolsa con una valoración objetivo superior a los 50.000 millones de dólares, tras haber cerrado acuerdos estratégicos con Nvidia y OpenAI que la sitúan en el centro de la carrera mundial por la IA.
De la generación renovable a las «fábricas de IA»
SB Energy se fundó en 2019 como el brazo de desarrollo renovable de SoftBank Group, dirigido por Masayoshi Son. Durante sus primeros años construyó una cartera superior a 5 GW en proyectos solares y de almacenamiento, entre ellos el complejo Orion Solar Belt de 900 MW en Texas, que abastece el centro de datos de Google en Midlothian.
El punto de inflexión llegó en 2024 con la adquisición de Studio 151, una firma de ingeniería y construcción especializada en centros de datos. Ese movimiento permitió a SB Energy integrar verticalmente toda la cadena: desde la generación eléctrica hasta el edificio completo que aloja los servidores.
Rich Hossfeld, co-CEO de SB Energy, explica que la compañía se centra en los activos de larga duración —terreno, generación y estructura— mientras deja la tecnología de chips a sus clientes. «Somos, en cierto modo, el lecho de roca sobre el que se sostiene todo», declaró a CNBC.
Ohio: el mayor campus de datos del mundo
El proyecto estrella es el campus PORTS-Pike, en el condado de Pike (Ohio), levantado sobre los terrenos de la antigua planta de enriquecimiento de uranio de Portsmouth. El plan contempla hasta 10 GW de capacidad informática arrendados a OpenAI mediante un contrato a 20 años, respaldados por 10 GW de generación eléctrica nueva —9,2 GW de gas natural— con una inversión estimada de 33.000 millones de dólares en la planta y 4.200 millones adicionales en refuerzo de la red regional junto a la utility AEP Ohio.
Nvidia no solo participa como inversor, sino que garantiza financiación para la infraestructura física del proyecto. Según Jensen Huang, fundador de la compañía, esta respaldará entre 105.000 y 120.000 millones de dólares en pagos de alquiler y energía durante 20 años. A cambio, el campus alojará en exclusiva chips y arquitectura de Nvidia.
El proyecto promete 35.000 empleos de construcción hasta 2032 y 2.500 puestos operativos permanentes, además de un fondo de beneficios comunitarios de 80 millones de dólares y 84 millones en créditos de ChatGPT Codex para unos 844.000 estudiantes universitarios de Ohio.
Un pool de inversores vinculado a la IA
El accionariado actual de SB Energy refleja el ecosistema de poder en torno a la inteligencia artificial. SoftBank mantiene la participación mayoritaria. En 2022 entró Ares Management con 800 millones de dólares en acciones preferentes. En enero de 2026, SoftBank y OpenAI invirtieron 500 millones de dólares cada uno como parte de la iniciativa Stargate. Y en agosto de 2026, Nvidia anunció una inversión adicional de 1.500 millones de dólares.
SoftBank ya ha contratado a Goldman Sachs, JPMorgan, Morgan Stanley, Citi y Mizuho para preparar la salida a bolsa de SB Energy, posiblemente en septiembre de 2026, según fuentes de Reuters. La operación llegaría mientras SoftBank prepara también la cotización de Roze, su spin-off de robótica autónoma para construcción de centros de datos, y mientras OpenAI avanza en sus propios preparativos para salir a bolsa.
Contexto geopolítico y dudas de Wall Street
El campus de Ohio forma parte del tramo de 36.000 millones de dólares dentro del pacto comercial de 550.000 millones entre Estados Unidos y Japón, anunciado por la Administración Trump en febrero de 2026. Tokio se compromete a canalizar capital hacia sectores estratégicos estadounidenses —semiconductores, minerales críticos, energía e IA— a cambio de un arancel plano del 15 % sobre sus exportaciones.
Sin embargo, el modelo financiero de SB Energy, en el que Nvidia invierte y avala la infraestructura de un desarrollador cuyo único inquilino relevante es OpenAI —que a su vez compra los chips de Nvidia—, ha reavivado el debate sobre la «financiación circular» en la industria de la IA. Analistas como Vivek Arya, de Bank of America, sostienen que buena parte de ese riesgo fuera de balance ya está descontado en la cotización de Nvidia.
SB Energy encarna una industria que ha descubierto que el verdadero cuello de botella de la inteligencia artificial no son los algoritmos ni los chips, sino los gigavatios necesarios para alimentarlos, y que el negocio más rentable puede que no sea construir la IA, sino construir el enchufe que la conecta a la red.
Fuente: El Periódico de la Energía · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Crux Solar con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
