Australia podría convertirse en el escenario de una de las pruebas más innovadoras en tecnología eólica marina flotante. La compañía sueca SeaTwirl, especializada en aerogeneradores de eje vertical, ha firmado un memorando de entendimiento por cinco años con la empresa australiana Hunter Floating Offshore Wind (HFlow) para desarrollar un proyecto demostrativo de hasta 20 MW en la zona eólica marina de Hunter, frente a la costa de Nueva Gales del Sur.
El proyecto contempla la instalación de diez aerogeneradores flotantes de 2 MW cada uno, basados en una tecnología que rompe con el diseño convencional. A diferencia de las turbinas marinas tradicionales, cuyas palas giran alrededor de un eje horizontal, los equipos de SeaTwirl utilizan un diseño de eje vertical. Según la compañía sueca, esta configuración simplifica la fabricación, instalación y mantenimiento, además de ofrecer ventajas específicas para entornos marinos exigentes.
Una tecnología aún en fase experimental
Fundada en 2012, SeaTwirl todavía no ha desplegado un parque eólico a escala comercial. Sin embargo, la empresa cuenta con experiencia en proyectos demostrativos: desde 2015 opera un prototipo conectado a red de 30 kW frente a las costas de Suecia y actualmente trabaja en la instalación de un nuevo demostrador de 1 MW en aguas noruegas. El proyecto de Hunter representaría un salto cualitativo hacia la validación de la tecnología a mayor escala.
Hunter, enclave estratégico para la eólica flotante
La zona eólica marina de Hunter fue designada por el Gobierno australiano en julio de 2023. El área ocupa unos 1.854 kilómetros cuadrados entre Norah Head y Port Stephens, con un potencial estimado de hasta 5 GW de capacidad eólica. La profundidad de sus aguas convierte a Hunter en un enclave especialmente relevante para la tecnología flotante, ya que permite explorar alternativas a las cimentaciones fijas utilizadas en zonas menos profundas.
Sin embargo, el desarrollo de la eólica flotante en esta región sufrió un revés el año pasado, cuando el único proyecto que había obtenido una licencia de viabilidad decidió retirarse. Ante esta situación, el Gobierno australiano anunció la creación de licencias específicas para investigación y demostración, destinadas a facilitar que empresas e investigadores puedan probar nuevas tecnologías eólicas marinas antes de afrontar proyectos comerciales de mayor escala.
Reducir las barreras de infraestructura
En el proyecto anunciado por SeaTwirl y HFlow, la compañía australiana asumiría las tareas de desarrollo local, incluyendo la tramitación de permisos, las relaciones con los grupos de interés, la financiación y la coordinación de las conexiones portuarias y eléctricas. SeaTwirl, por su parte, aportaría la tecnología, el diseño de referencia y el apoyo de ingeniería.
Para Richard Finlay-Jones, director de desarrollo de HFlow, el sistema de SeaTwirl podría abrir la puerta a una eólica marina flotante más flexible y con menores necesidades de infraestructura. La compañía australiana sostiene que el concepto podría favorecer también la creación de capacidad industrial local, al reducir la necesidad de realizar grandes inversiones en puertos especializados o disponer de buques de instalación de gran tamaño.
Contexto global de las renovables offshore
La innovación en tecnologías flotantes cobra relevancia en un contexto donde las infraestructuras convencionales siguen siendo una barrera de entrada significativa. Proyectos de infraestructura portuaria han enfrentado dificultades, y soluciones flotantes como Kraaken demuestran que la innovación offshore puede aplicarse a múltiples sectores energéticos.
Johan Sandberg, consejero delegado de SeaTwirl, destaca que Australia representa un mercado especialmente interesante porque su industria eólica marina todavía está en una fase inicial. La infraestructura portuaria específica para la eólica marina aún no está plenamente desarrollada y la flota nacional no dispone actualmente de los medios necesarios para instalar aerogeneradores marinos convencionales. La empresa pretende demostrar que sus turbinas pueden fabricarse sin recurrir a grandes inversiones en instalaciones portuarias y desplegarse utilizando buques de menor tamaño.
El proyecto de Hunter se plantea así como un banco de pruebas para comprobar hasta qué punto este concepto puede superar algunas de las barreras que actualmente condicionan el desarrollo de la eólica flotante y si puede convertirse en una vía hacia instalaciones comerciales de mayor escala.
Fuente: El Periódico de la Energía · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Crux Solar con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
