Iberdrola ha anunciado una inversión récord de 1.200 millones de euros en redes de distribución eléctrica en España durante el ejercicio 2027, según informa Expansión. Esta cifra representa un incremento superior al 50% respecto al año 2025 y marca un giro estratégico con consecuencias de gran alcance para el sector energético nacional.
Un cambio estratégico tras años de bloqueo regulatorio
La decisión de la compañía llega después de que un real decreto aprobado el 28 de julio pasado eliminara parcialmente el tope histórico del 0,13% del PIB que limitaba las inversiones en redes. Este límite regulatorio había actuado como cuello de botella durante años, impidiendo que las eléctricas anticiparan refuerzos y ampliaciones en zonas de alta demanda. Ahora, Iberdrola podrá desplegar ese capital en su filial i-DE, que gestiona 270.000 kilómetros de líneas eléctricas de distribución en diez comunidades autónomas y 25 provincias, dando servicio a más de 11 millones de puntos de suministro.
El contexto regulatorio había provocado tensiones entre las grandes eléctricas y las autoridades. Durante los dos últimos años, tanto Iberdrola como Endesa mantuvieron un duro enfrentamiento con el Gobierno y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por la retribución de las redes y los topes a la inversión. Las compañías llegaron incluso a paralizar planes de inversión hasta que se aclarara la situación. Aunque la CNMC mejoró los peajes, estos aún están por debajo de las expectativas del sector, que ha llevado la decisión a los tribunales.
Desbloqueo para centros de datos y renovables
La saturación histórica de la red eléctrica española había dejado fuera a miles de nuevos consumidores que no podían conectarse por falta de capacidad. Entre los más afectados se encontraban proyectos industriales, desarrollos urbanísticos, puntos de recarga para vehículos eléctricos y nuevas instalaciones de energías renovables. Sin embargo, el impacto más visible se dio en el despliegue masivo de centros de datos, grandes consumidores de electricidad que habían visto restringida su expansión en España por la imposibilidad de obtener capacidad de acceso a la red.
Con la nueva inversión, Iberdrola busca solucionar estos cuellos de botella, mejorar la calidad del suministro y abrir espacio para el crecimiento de la demanda eléctrica en los próximos años. La compañía opera un tercio de toda la red de distribución española, con cientos de subestaciones y decenas de miles de centros de transformación que conforman el tramo final de las redes eléctricas, donde se conectan los consumidores.
Impacto sectorial y relación con el regulador
La decisión de Iberdrola no solo supone una revolución técnica, sino que también puede reordenar las estrategias de otros actores del sector. Endesa, con 319.000 kilómetros de red (la mayor en extensión), y Naturgy, con 52.000 kilómetros, deberán reconsiderar sus propios planes de inversión ante el movimiento de la mayor eléctrica por capitalización bursátil y por número de clientes en España.
Además, este anuncio puede contribuir a distender la relación con las autoridades regulatorias, tras años de litigios y bloqueos. La compañía ha mantenido reuniones estratégicas con su comité de dirección para analizar las perspectivas de mercado y afinar su posicionamiento en un entorno cada vez más exigente en términos de capacidad de red y transición energética.
El año 2027 será, por tanto, el primero en el que las eléctricas podrán realizar inversiones más allá del tope histórico, abriendo una nueva fase en el desarrollo de infraestructuras eléctricas en España. La apuesta de Iberdrola por 1.200 millones de euros marca el punto de inflexión de un sector que había estado contenido durante años por barreras regulatorias.
Fuente: Expansión · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de Crux Solar con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.
